(English text below)
El Presidente Evo Morales es bien conocido como un entusiasta del fútbol. Morales empezó su carrera política como el Secretario de Deportes de su sindicato local de cocaleros. Ahora, a pesar de enfrentarse a su más duro reto como presidente – un referéndum que se realizará próximamente para la revocación de su mandato – aún tiene tiempo para un buen partido.
El martes 3 de Junio los residentes de Shinahota, Cochabamba, observaron las habilidades futbolísticas del Presidente en un partido sin pretensiones contra los trabajadores de la alcaldía del municipio. El Presidente se encontraba en la región para reunirse con cocaleros – Shinahota está en el centro del Chapare, una de las principales áreas de cultivo de coca en Bolivia. Durante la narco-dictadura del presidente Garcia Meza de principios de los ochenta, el derivado narcótico de la hoja de coca, la cocaína, era vendida abiertamente en el mercado del pueblo, pero más tarde la región se convirtió en el escenario de años de lucha de los cocaleros para resistir la política de coca cero de los noventa. Coca – un estimulante suave tradicionalmente masticado o servido como infusión – puede ahora ser cultivado legalmente en Bolivia, aunque bajo un estricto control; cada cocalero afiliado al sindicato tiene derecho a cultivar solamente un cato de coca (un pedazo de tierra que mide 40×40m), así ahora en el Chapare se respira tranquilidad. Evo creció como fuerza política siendo líder del sindicato cocalero durante los años de resistencia, y en Shinahota juega en casa. Su propio cato se encuentra al final de la carretera, y el campo de fútbol de Lauca Eñe – una cancha de cemento de fútbol sala protegida de las lluvias tropicales por un techo de aluminio – es el lugar donde Morales lanzó su campaña presidencial.
El equipo del Presidente – con la vestimenta de la selección nacional y el emblema del gobierno en el pecho – está formado por la escolta de seguridad presidencial, con Evo en posición de medio campo que abandona constantemente para atacar (prefiriendo el lado izquierdo del campo, claro). En el campo de fútbol, el Presidente parece relajado. Habla y bromea con sus compañeros de equipo y espectadores durante el calentamiento. Por supuesto, él es el centro de atención durante el partido, con un público de unas 200 personas aplaudiendo y festejando cada vez que llega al balón. A pesar de que el juego es fiero, nadie – y menos el Presidente – toma las cosas seriamente. En un momento del juego cuando intenta quitar el balón a su contrario cae pesadamente. El árbitro no le da ventaja a la Cabeza del Estado y el partido continúa. Evo aprovecha esto para hacerse el cómico, pidiendo a los espectadores que lo ayuden a levantarse, moviendo sus ojos con divertida incredulidad ante el delirio de todos antes de ponerse en pie riendo a carcajadas.
La escolta de seguridad de Evo asegura que practican fútbol cada semana como parte de su rutina para mantenerse en forma, así se ve como el equipo del Presidente domina el partido. Al final del primer tiempo, el marcador es 6-0. Sin embargo, el capitán de 48 años se encuentra visiblemente cansado por el ritmo agotador que imponen sus jóvenes compañeros de equipo. En la segunda parte el equipo contrario se esfuerza y marca dos goles, consiguiendo un fuerte aplauso, antes de que la escolta futbolística del Presidente vuelva a la acción. En los minutos finales del partido, el Líder de la Nación, corre por el lado derecho del campo y dispara a puerta superando al portero de la Alcaldía y marcando gol. Los niños corean “Evo, Evo” y el público aplaude más fuerte que nunca.
El marcador final es 12-2; una victoria convincente del equipo del Presidente. Sin embargo, volviendo al trabajo diario el Presidente se enfrenta a una fiera oposición; una alianza de Senadores de la Derecha y Prefectos determinados a acabar con él antes de que termine su mandato. La campaña del referéndum revocatorio empezó esta semana, y Evo, héroe en el campo de fútbol, necesitará una victoria en las urnas en agosto para aguantar el partido completo en el duro juego de la política boliviana.
President Evo Morales is well known as a football enthusiast. He started his political career as the Sports Secretary for his local union of cocaleros (coca growers). Now, despite facing his toughest challenge yet as President – an upcoming referendum calling for his mandate to be revoked – he still has time for the beautiful game.
On Tuesday June 3rd residents of Shinahota, Cochabamba, got a taste of the President’s football skills in a low-key match against local council workers. The President was in town for a meeting with regional cocaleros – Shinahota is in the heart of the Chapare, one of Bolivia’s main areas of coca cultivation. During President Garcia Meza’s narco-dictatorship of the early 1980s, coca’s narcotic derivative, cocaine, was dealt openly in the town market, and the region later became the scene of years of struggle as cocaleros resisted the zero-coca policy of the 1990s. Coca – a mild stimulant traditionally chewed or served as an infusion – can now be cultivated legally in Bolivia, albeit under strict control; each union affiliated cocalero is entitled to plant one cato (a plot of land measuring 40 x 40m) of coca, and the Chapare is now peaceful. Evo developed into a political force as a union leader during the years of resistance, and in Shinahota he is back on home turf. His own cato is just down the road, and the Lauca Eñe football ground – a concrete five-a-side pitch protected from tropical downpours by a corrugated metal roof – is the site from which he launched his presidential campaign.
The President’s team – dressed in the national strip with the Government emblem on the breast – is made up of presidential security guards, with Evo playing in an attacking midfield position (preferring the left wing, of course). On the football pitch, the President seems relaxed. He chats and jokes with team mates and spectators as he warms up prior to kick off. Unsurprisingly, he is the centre of attention throughout the game, with the crowd of 200 or so applauding and cheering every time he gets the ball. Although the competition is fierce, nobody – least of all the President – is taking things too seriously. At one point, misjudging a tackle, he falls heavily. The referee offers the Head of State no advantages and play continues. Evo takes the chance to play comic, calling on the crowd to help him up and rolling his eyes in mock-incredulity at their laughter before grinning and getting to his feet.
Evo’s security guards reportedly undertake weekly football practice as part of their fitness schedule, and the President’s team is by far the dominant side. By the end of the first half, they are 6 – 0 up. Their 48-year old captain, however, is visibly tired by the pace set by his younger team mates. In the second half, the opposition rally and score twice, prompting considerable applause, before the President’s footballing guards get back into gear. In the final minutes of the game, the Leader of the Nation, makes a run on the right side of the pitch and fires one past the Council Workers’ keeper. Young children chant “Evo, Evo” and the crowd cheer louder than ever.
The final score is 12 – 2; a convincing victory for the President’s team. Heading back to his day job, however, the President faces a far shrewder opposition; an alliance of right-wing senators and prefects who are determined to oust him before he completes his mandate. The referendum campaign started this week, and Evo, a hero on the football pitch, will be need a victory in the ballot boxes in August if he is to survive a full term in the far more ruthless game of Bolivian politics.







